Lo mejor de España son los pijos subnormales del anuncio de Loewe

Veo a las mamarrachas del vídeo de Loewe y solo puedo pensar, que aun habrá gente que se piense que “nos dan envidia”, unas espantajas (ellos y ellas no se merecen otra consideración) que han nacido con todo y no han sido capaces de hacer nada mejor con su vida que ponerse hasta el culo de todo e ir de compras, y salir en un anuncio diciendo cosas tan profundas como: “lo que hay en España que no hay en otro sitio, son las Españolas”
o “estar enamorado es superguay, superguay”…….en fin.

Lo que no me queda claro, es si se trata de un tributo a la Generación Nini, un mero insulto a la inteligencia del español medio, o un simple acto de ostentación morbosa frente a un público, que por lo general, si se va a hacer el gilipollas a un parque y a disfrutar del sol de esa España que es tan única, es porque se lo permite ese ocio envenenado que trae consigo el desempleo.

Lo que más pena me da, es ver como la descendencia de los iconos transgresores de La Movida madrileña, se muestra sin vergüenza ninguna, como una panda de postadolescentes frívolos, sin ninguna implicación artística, política o social; amén de ocultar sus tendencias sexuales de un modo que roza el ridículo y alcanza su sumun en el relato de Josep Xorto, relatando como de adolescente “por curiosidad besé a un colega, pero no me gustó, no fue mágico” y ya después me pasé al cristal (han debido cortar)…
No obstante, me gustaría recalcar que no es la envidia que me podría dar, ser un moderno de revista, sin más preocupación que pensar cómo voy a conjuntar los pendientes para ser el más cool mañana; lo que me mueve a perder el tiempo hablando de estos seres; no, porque a mi los que me dan envidia de verdad, son mis amigos los que se están sacando una carrera a pulso, o incluso dos; los que se desloman cada cuatrimestre, los que cuando no pueden más le echan un ojo al precio del crédito en la segunda matriculación; y pienso que este montón de cretinos debería envidiar a mis amigas, que hacen jodidas maravillas con mucho menos de lo que vale uno de esos horripilantes bolsos con las asas fosforitas; y se visten de señoras con ropa de Primark y de Zara, mientras estos van de mamarrachos con conjuntos de Gucci.

En fin; quien aún no haya tenido el gusto, que se deleite, por si solo, con esta maravilla de campaña