Preciosismo por un tubo (catódico a poder ser)

Nunca lograré comprender vuestra inexplicable obstinación por rechazar todo aquello que es precioso, por someterlo al continuo desprestigio, a una marcada infravaloración.

Escapa a mi entendimiento la utilidad de ese ejercicio de negación constante, ese derroche inútil de  energía por evitar la belleza extenuada; pero claro está, que en la mejor tradición judeo-cristiana (aparte de perder los papeles los fines de semana) la tendencia opta por evitar la sublimación del ser, incluso si se alcanza de rodillas frente al altar, no olvidemos a la pobre y ahora Santa, Teresa de Jesús.

Pero como decían Ellos en su imprescindible single Lo dejas o lo tomas: “siempre me han perdido las formas, nunca atiendo a las normas”;  frase que he tenido a bien, tomar como mi undécimo mandamiento, de modo que servidora piensa seguir orgasmando ante cualquier culminación preciosista que se me presente ante estos no tan humildes ojos y mal acostumbrados oídos.

Así que esta vez os traigo tres vídeos absolutamente preciosos e innegablemente inconexos entre ellos, ya lo siento, pero no me he podido resistir:

 

El primero es el tráiler de la esperadísima nueva creación del inimitable Wes Anderson (si veis que me dejo algún superlativo sin poner me avisáis), bueno, sin más preámbulos os dejo con lo último que ha enlatado el magnate del preciosismo empírico: Moonrise Kingdom

*si alguien alberga dificultades de comprensión con el idioma de la tierra de los Beatles, aquí puede disfrutar del tráiler en castellano.

Ante esta exhibición de minuciosidad estilística (por otro lado tan propia de Wes), solo nos cabe esperar una  renovada versión de su Academia Rushmore (de la que no hay ni tráiler oficial, pero podéis disfrutarla completa en Youtube) con más presupuesto y más star-system hollywoodiense, pero sin olvidarse de su dream-team básico, formado por el tándem Bill Murray + Jason Schwartzman, que están sobradamente acompañados por Edward Northon, y Bruce Willis.

Se estrena este próximo 15 de Junio, así que nos veremos en los mejores cines.

 

El segundo de la tarde (pasándonos la atemporalidad de la blogosfera por el forro…) es esta preciosa animación de Yu “Ewan” Morita realizada para el último vídeo de Andrew Bird, que lleva por título Eyeoneye. 

 

http://ahref= <p><a href=”http://vimeo.com/42793812″>Andrew Bird – Eyeoneye</a> from <a href=”http://vimeo.com/andrewbird”>Andrew Bird</a> on <a href=”http://vimeo.com”>Vimeo</a>.</p>

http://vimeo.com/42793812

Espero que se vea, ¿os he dicho alguna vez cuánto odio Vimeo?

 

El último es made in spain (or not), se trata de animación 3D (si si, como la de Pixar) que ilustra un tema del grupo indie catalán  Antònia Font, la canción se titula Calgary 88 y el video está protagonizado por La estrella de David: vamos, lo que viene siendo La Bienque y Beef.

 

Y ahora ya podéis volver a escuchar repetitivas remezclas FEAT Pitbull y sus correspondientes vídeos plagados de “bailarinas”aceitosas semidesnudas.

si lo sé no salgo

 

Era el evento Poppy del año, un gran día, la luna brillaba y nos sonreía como el gato de Alicia, Ay, ingenua de mi, por creer que aquello auguraba algo bueno.

Fuimos al lugar a la hora citada, la ocasión inmejorable; Milkiway, la Cola jet Set, LKan, La monja enana, podría seeer, el mejor día de mi vida, pero ni tu estás por mí, ni lo será, y me refiero a ti, maléfico destino, que me castigas, por ignorarte y crear una realidad paralela, en la que te usurpo todo tu poder; me gustaría decir que me vengaré, pero no puedo.

El resto de la noche la pasé como un ciego sin bastón que baja de un carrusel, dando tumbos por esta ciudad hambrienta, que te devora cuando pierdes el compás de su agenda, para acabar de la mano de las malas compañías, a las puertas del mismísimo infierno, vestida de poppy, en una sala para Goths; ¿un pulpo en un garaje?, no, cualquier cefalópodo (terrícola o no), se encontraría enormemente más integrado en una cochera, que yo en aquella sala, con mis resplandecientes pantalones color verde guisante, y mis zapatos de charol, destacando más que una clarisa en la movida, entre aquellos zombis bicolor. Por primera vez en mi vida, entendí lo que nos quería decir Valle-inclán con el esperpento.