F (pendiente de re-ubicación)

La taza giraba dentro del microondas,retroiluminada por la luz de la gastada bombilla, cuando sonó el clak de la tostadora enviando la rebanada carbonizada de pan Bimbo a surcar el espacio exterior, antes de caer sobre el cesto del pan estratégicamente situado justo allí, -huele a quemado!- exclamó él, mientras atravesaba la cocina en busca de una tijera con la que cortar la etiqueta de su nueva camisa
-¿Hoy estrenas?- preguntó ella -Si, hoy vienen los chinos, hay que causar buena impresión- dijo él cambiándole la taza por la tijera -Para eso….mejor sin ropa- dijo ella, mientras perpetraba la operación con minuciosidad -Ya está- concluyó, y se intercambiaron nuevamente el instrumental.

Él salió de la habitación para volver unos minutos después, completamente vestido -¿Cómo voy?- preguntó poniéndose tieso mientras ella lo observaba atentamente de arriba a abajo por encima de su aún humeante taza; -como alguien que va a triunfar- sentenció ella sonriendo al tiempo que se levantaba a colocarle el cuello de la camisa por dentro de la americana; -¿qué colonia te vas a echar?- preguntó al advertir que aún olía sólo a jabón -esperaba que me ayudaras con eso-contestó él suavemente en su oído, antes de besarla secamente en la mejilla camino de la boca, donde se detuvo mucho más -Ponte la que te regalé el Día del padre, que con la buena te van a pedir matrimonio- dijo ella abriendo un botón de la camisa para facilitarle el trabajo, -Humm…buena…idea- susurró el entre besos, al tiempo que sus narices se tocaban y se miraban a los ojos borrosos por la proximidad.
-¿Te hago una tostada?- preguntó jocosamente mientras esgrimía la rebanada carbonizada ensartada en un tenedor -Tenemos que tirar esa tostadora- rió él -o llevarla a un museo que seguro que nos la cogen- agregó, camino de la habitación, ella acarició con nostalgia la carcasa del aparatejo, le resultaba entrañable como un anuncio, rodado con filtros satinados y banda sonora sesentera, emulando la evolución de una marca; pero aquella tostadora no era de estilo retro, sino que tenía 30 años, normal que no funcionara…
Él volvió perfumando a su paso toda la estancia, la besó por la espalda y le puso en la mano el bote de pastillas, -Cómete a los chinos!- dijo ella mientras él la besaba en la frente -Tómatelas!- gritó el desde la puerta del garaje antes de cerrarla tras de si.

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