Las estrellas fugaces recuperan el monopolio de los deseos
nadie se atreve a mirar al cielo mas de lo preciso para que te levanten la cartera
los aviones hechos con propaganda no vuelan ni la mitad de bien que los que hacíamos con las circulares del colegio
los reyes de la casa se ven destronados por el egoísmo de su propia adolescencia
el amor se asoma por las esquinas y se esconde en las tiendas a la hora de pagar
mientras el viento se cuela por las rendijas de la cazadora mas chula congelando las entrañas de su arrogante dueño, alguien vomita en una esquina por los excesos de confianza en la ingesta de sobras de la gran cena
Se acabó la navidad, vuelva el pesebre destartalado a su puta caja al fondo del altillo, y las briznas del espumillón despellejado a la bolsa de la aspiradora
Caminen! aquí no hay nada que ver…